Paulo Meyer Valenzuela
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Nombre
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Paulo Meyer Valenzuela
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Se encuentra en
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Chile
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Miembro desde
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Thu Jun 18 14:54:42 UTC 2009
CURRICULUM A
Nací en 1975 en el bello Brasil, pero me crié en el horroroso Los Andes. Me defino como un poeta que pinta: desde niño, por contradicción de las Musas, dibujo y escribo. También como un rebelde sin más causa que la propia: en 1994 huí del entonces obligatorio Servicio Militar y tras dos años como colono en un remoto rincón de Aysén, ratifiqué mi vocación artística y consagré mis votos al Parnaso, que es como decir, al Cielo y al Infierno.
Aquí hablaremos sólo del Pintor.
En 1997 ingresé a Artes Plásticas en la Universidad de Chile, pero me retiré desilusionado (de mí y de ellos) en el año 2000. He hecho clases y talleres y he participado sin gran éxito en diversas exposiciones, la mayoría de ellas bastante underground. Mis modestos logros: en 2003 fui seleccionado en la muestra Laberintos de Amor y Erotismo de la Casona Nemesio Antúnez de La Reina y ese mismo año obtuve el segundo lugar en el concurso de pintura Libertad de la Fundación Presidente Balmaceda (me pagaron por mi collage sobre cholguàn); en 2004 fui seleccionado en el concurso Valdivia y su Río.
En 2006 abandoné la pintura, consumido por mis deberes de administrador de un antro de baja estofa, y en 2007, me permití incluso mi día de furia iconoclasta: más de la mitad de mis obras, desde los años noventa a la fecha, terminaron hechas cenizas o expuestas en la basura.
A fines del 2008, otra vez un feliz cesante, retomé feliz mis bártulos de pintor: ya no me mancho los dedos. He ordenado los restos sobrevivientes de mi historia, me he puesto nuevos ojos y he iniciado un nuevo viaje de exploración de las imágenes del alma.
CURRICULUM B
Soy pintor: esta es mi profesión, una profesión que a veces parece anticuada o fuera de contexto en un mundo de gente "práctica" para quienes el arte no es más que un hobby, un accesorio superficial e irrelevante, el excedente dentro de la cadena productiva capitalista. Para mí, la pintura y todo arte, es un comercio con el espíritu, no necesariamente mensurable. Estudié en la Universidad de Chile. No sé si esto significa mucho. Prefiero decir que pinto desde niño, como la mayoría de los seres humanos, por una necesidad interior: plasmar en una imagen material y concreta para mis ojos aquello que sólo los ojos de mi corazón podían percibir. Comunicación y conexión, primero conmigo mismo, luego con los demás. En mi caso, mi deseo infantil fue el de retratar una imagen de la totalidad de la vida que yo intuía a mi alrededor. Ese deseo ha ido madurando conmigo: agradezco a familiares, maestros y amigos que ayudaron a que ese fuego sagrado no se extinguiera. Aún sigo intentando plasmar el mundo. Pero en el camino, he descubierto que es mi propio mundo, aunque, curiosa y afortunadamente, también le pertenece a todos los demás.